¿Funcionan las pastas dentífricas contra la hipersensibilidad dental?

 

 

La respuesta es no. Un estudio internacional dirigido por Samira Helena João-Souza y publicado en la revista Scientific Reports asegura que los dentífricos que se comercializan para acabar con la hipersensibilidad dental no cumplen con su propósito. De las ocho pastas dentales analizadas ninguna evita el dolor dental producido por la erosión del esmalte.

¿Qué es la hipersensibilidad dental?

Se estima que un 15% de los adultos españoles tiene ese problema. Se trata de episodios de dolor agudo y transitorio provocados por la exposición de la dentina a ciertos estímulos externos como pueden ser las bebidas frías.

Los dientes más afectadas son los premolares y los caninos. En el caso de pacientes con problemas periodontales el dolor también puede aparecer en los molares y en los incisivos inferiores. El grupo más afectado es el formado por mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 40 años.

¿Qué factores producen la hipersensibilidad?

· Entre los factores predisponentes están: las lesiones cervicales por sobrecarga, las retracciones gingivales, las anomalías anatómicas o determinados tratamientos odontológicos.

· Como factores desencadenantes: uso de pastas dentífricas muy abrasivas, cepillados excesivamente bruscos, ingesta de alimentos ácidos y también algunos tratamientos odontológicos como el raspado o el blanqueamiento.

Pastas dentífricas contra la hipersensibilidad

En los últimos años han salido al mercado numerosos dentífricos cuyo fin es prevenir o aliviar los síntomas de la hipersensibilidad dental. El objetivo del estudio internacional antes mencionado, y en el que participan investigadores de la universidad de Berna, era demostrar hasta qué punto estos productos cumplen sus promesas. Según este informe «la dentina debe estar expuesta con los túbulos dentinales abiertos para que haya hipersensibilidad, y la erosión es una de las causas de esta exposición de la dentina. Esa es la razón por la que hemos analizado los dentífricos que afirman ser antierosivos y desensibilizantes».

Una de las preguntas clave del estudio fue ¿por qué se deteriora el esmalte? La respuesta la da la directora de la investigación Samira Helena João-Souza: «la erosión dental es multifactorial. Tiene que ver con el cepillado y también con la dieta».

¿Son estos dentífricos capaces de proteger el esmalte y de desensibilizar la raíz del diente? Para averiguarlo se estudiaron ocho pastas antierosivas comercializadas en la Unión Europea.

Los autores utilizaron premolares humanos donados, saliva artificial y una máquina de cepillado automático. Durante cinco días simularon el efecto de la higiene diaria con cada uno de los dentífricos y añadieron al proceso una solución ácida.

Se pretendía así calcular la pérdida de esmalte durante el cepillado, medir los niveles de PH, calcio, flúor y fosfato de los dentífricos utilizados y también la cantidad de partículas abrasivas que contenían.

El resultado fue que todos los dentífricos utilizados provocaron el deterioro progresivo del esmalte dental durante los cinco días que duró el cepillado. Es decir, que ninguno cumplía con la promesa de tener un efecto antiabrasivo.

¿Cómo se puede luchar contra la hipersensibilidad dental?

Según afirman los propios autores del estudio «los dentífricos evaluados deberían ser utilizados como un complemento pero no como un tratamiento para luchar contra la hipersensibilidad dental».

Para combatir el dolor agudo y transitorio se debe seguir el tratamiento prescrito por un dentista, usar una pasta dental adecuada y, sobre todo, cambiar ciertos hábitos sobre todo los relacionados con la alimentación. Es preciso recordar que las bebidas energéticas, los refrescos o los zumos de frutas pueden ser factores desencadenantes de la hipersensibilidad dental.

 

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¿Por qué es tan importante la limpieza interdental?

 

Son muchas las personas que piensan que el cepillado diario de nuestros dientes es más que suficiente para mantener a raya las enfermedades de la boca. Pero no, de esta forma solo conseguimos eliminar el 60% de la placa bacteriana. Para una higiene completa es preciso recurrir a la limpieza interdental, es decir, a la eliminación de los agentes patógenos situados en zonas de difícil acceso.

En este artículo os hablamos de su importancia para preservar nuestra salud oral y también de los utensilios que podemos utilizar para llevarla a cabo.

¿Sabías qué con la limpieza interdental eliminas el 40% de la placa bacteriana?

Si nos cepillamos los dientes después de cada comida conseguiremos eliminar sólo una parte de la placa bacteriana situada en el exterior e interior de las piezas. Para que la higiene oral sea completa es preciso emplear utensilios que nos permitan llegar a esas zonas de la boca con peor acceso.

La limpieza interdental debe realizarse a diario si queremos mantener nuestra boca fuera de peligro. Sobre todo en los casos de personas que se han sometido a un tratamiento de ortodoncia con brackets. Los arcos impiden que se emplee el hilo dental por lo que lo más aconsejable es utilizar enhebradores o una seda con extremo rígido que se pueda introducir entre los dientes.

Independientemente del método que empleemos, la limpieza interdental consigue eliminar el 40% de los restos de alimentos que quedan en nuestra boca después de cada comida. Para que la higiene sea completa debemos eligir el utensilio más adecuado a nuestras características y emplearlo al menos una vez al día. De esta forma disminuirán significativamente las posibilidades de sufrir caries, sarro y otro tipo de complicaciones.

¿Seda o cepillos interdentales?

Todo depende del espacio que haya entre nuestros dientes y de si tenemos o no prótesis. En el caso de una separación normal entre las piezas lo más recomendable es usar seda dental.

Si los espacios son más amplios debido a la piorrea o a la ausencia de piezas , entonces es mejor utilizar los cepillos interdentales.

Tipos de hilos dentales

Las sedas pueden ser de cera o no. Su forma redondeada hace que la limpieza no sea tan efectiva como en el caso de las cintas (planas y con cera o sin ella). Estas pueden ser finas o gruesas y están recomendadas para las personas que tienen poco espacio interdental. Lo importante en ambos casos es evitar los movimientos bruscos ya que podemos dañar la encía.

Cómo debes emplear los cepillos interdentales

Están indicados para limpiar espacios interdentales más amplios. Tienen diferentes grosores y formas: rectos, angulados, cilíndricos, cónicos, etc. Es recomendable emplear un modelo para cada zona de la boca. Si no sabes cuál debes usar acude a tu dentista y él te dirá los que son más adecuados para ti.

Cómo usar los cepillos

· Se deben usar en los espacios interdentales, en los espacios que hay entre los dientes y los implantes, o bien entre un implante y otro. También es aconsejable emplear un cepillo interdental para limpiar la zona que hay debajo de las prótesis fijas o entre los alambres de la ortodoncia.

· No se deben empujar con fuerza. Si notas resistencia entonces deberás usar un cepillo más pequeño.

· La limpieza se hace de delante hacia atrás, varias veces y siempre en horizontal. Si se mueven de arriba a abajo corremos el peligro de que se queden enganchados entre los dientes.

· Se suelen usar los cepillos interdentales rectos para los dientes anteriores y los curvos para los posteriores.

· No se debe usar pasta de dientes.

· Son de uso diario.

· Se limpian con agua y hay que dejarlos secar al aire en un sitio limpio.

¿Aún tienes dudas sobre la limpieza interdental? Si es así, déjanos tu comentario.

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¿Te atreverías a hacer un examen sobre tu higiene bucodental?

 

¿Qué técnicas o recursos usas para mantener limpios y sanos tus dientes? ¿Crees que tus hábitos de higiene son los adecuados? Las respuestas a estas dos preguntas le dirán a tu odontólogo si sigues o no las pautas correctas para evitar la acumulación de la placa e impedir así el desarrollo de enfermedades bucodentales.

¿Crees que aprobarías el examen? Te garantizamos una buena nota siempre y cuando sigas los consejos que te exponemos a continuación.

¿Con qué recursos contamos para mantener nuestros dientes fuertes y sanos?

Si no controlamos la placa bacteriana nuestra salud bucodental sufrirá las consecuencias. Por ello te aclaramos algunas dudas que te permitirán utilizar los recursos de los que dispones de forma segura y efectiva.

Cepillo manual vs cepillo eléctrico

El cepillado de los dientes es una de las técnicas más efectivas para prevenir ciertas dolencias como puede ser la inflamación de las encías. Todos conocemos esta premisa pero ¿sabemos hacerlo de la forma correcta?

Cepillos eléctricos. Según varios estudios la rotación y oscilación que realizan estos cepillos son muy efectivas a la hora de eliminar la placa y reducir la inflamación. Las encías no se dañan y se mantendrán más limpias que si usamos uno manual.

Eso sí, antes de decirte por un modelo u otro, es mejor que acudas a tu dentista y le pidas consejo sobre el cepillo más adecuado para ti y para el tratamiento que estés realizando.

Cepillos interdentales y seda dental. Con un cepillo normal se elimina la placa que se encuentra en el exterior e interior de los dientes pero no la que hay entre ellos. Para que la limpieza sea más efectiva en estas zonas es mejor otras alternativas.

La seda dental, por ejemplo, se usa cuando el espacio que hay entre los dientes está cerrado o es muy pequeño. En el caso de que sea muy abierto lo mejor es emplear cepillos interdentales. Su tamaño y grosor dependerá de la anatomía del hueco. Lo aconsejable es cambiar el utensilio a medida que se produzcan cambios morfológicos en la encía.

Para que la higiene sea completa de debe combinar el uso del cepillo normal (ya sea eléctrico o manual) con el interdental, al menos una vez al día. Recuerda que si no mantienes este hábito el 40% de la superficie dentaria quedará sin limpiar.

Colutorios. Los enjuagues bucales refuerzan la limpieza dental pero de ninguna manera pueden ser sustitutivos del cepillo. Su función principal es la de ayudar a prevenir la aparición de enfermedades bucodentales.

Es aconsejable usarlos una vez al día, siempre después del cepillado y mantenerlos en nuestra boca durante  30 segundos. No se debe comer ni beber nada en la media hora posterior a su empleo.

Nuestros hábitos higiénicos no siempre son los adecuados

Puede que nos cepillemos los dientes todos los días y que incluso utilicemos colutorios o seda dental para reforzar nuestra higiene. Pero esto no quiere decir que lo estemos haciendo bien. En general cometemos errores que a larga pueden debilitar nuestra salud bucodental: tiempo de cepillado demasiado corto o una técnica de limpieza inadecuada.

Pongamos un ejemplo. Si movemos el cepillo en sentido horizontal podemos llegar a descubrir la raíz de los dientes. De esta forma nuestra boca estará más expuesta a las caries e incluso podemos crear concavidades en las piezas que pueden llegar a afectar al nervio.

Antes de introducir cambios en tus hábitos acude a tu dentista y pídele consejo. Tus necesidades nunca serán las mismas que las del resto de pacientes. Tu odontólogo te indicará los posibles fallos que estés cometiendo y te indicará los cambios que deberás introducir en tu higiene diaria.

 

Ahora que has leído el artículo, ¿crees que aprobarías un examen sobre tu higiene bucodental?

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¿Conoces el limpiador lingual? Te contamos varios motivos para empezar a usarlo

limpiador lingual

limpiador lingual

Hemos comentado en varias ocasiones que la base de una correcta higiene dental reside en al menos dos cepillados diarios, siendo los más importantes el de la mañana y el de antes de acostarse. Pero ¿es esto suficiente?. En el post de hoy describimos un nuevo elemento desconocido para muchos, el limpiador lingual. ¿Quieres saber por qué lo necesitas?

Sigue leyendo…

¿Qué es un limpiador lingual?

Un limpiador lingual es un accesorio de limpieza específico para la higiene de la lengua. No debemos olvidarnos de que en la lengua, es donde residen la mayor parte de bacterias que se encuentran en la cavidad oral. En ella, se depositan cada día excesos de bacterias, restos de alimentos y mucosidades propias de la zona.

¿Por qué es importante incluir un limpiador lingual en nuestra higiene diaria?

Se ha comprobado que pacientes que sufren de halitosis, demuestran mantener unos correctos hábitos de higiene dental en lo que respecta a cepillados, hilo dental y el uso de determinados colutorios, sin embargo y pesar de ello, siguen conservando este incómodo mal. ¿Cómo es posible? Pues en varios casos por la mala higiene lingual.

El Limpiador lingual contribuye a eliminar el mal aliento

A estas alturas del artículo muchos podéis estar pensando que cada vez que os cepilláis los dientes hacéis lo mismo con la lengua, sin embargo, los resultados no son los mismos, ya que la acción de cepillar la lengua puede producir un arrastre de partículas pero no una eliminación de las mismas.

Pongamos un ejemplo gráfico…

No es lo mismo barrer una habitación que aspirarla. En la primera, alguna mota de polvo puede desplazarse hacia otra zona del cuarto, mientras que si aspiramos haremos desaparecer cualquier partícula de suciedad. En la boca ocurre lo mismo, el limpiador lingual también es conocido como raspador lingual por su poder de arrastre y eliminación.

Conservar tu lengua limpia te ayudará a tener un aliento agradable además de prevenir ciertas enfermedades bucales como las periodontales, infecciones fúngicas, exceso de bacterias, etc.

Un dato:

«Un limpiador lingual es un 30% más eficaz a la hora de limpiar la lengua que un cepillo dental»

Porque como sus propios nombres indican, el cepillo está hecho para los dientes mientras que el limpiador es específico para esta parte de la boca. Además permite alcanzar zonas lejanas que se encuentran en el interior de la misma.

4 pasos para utilizar un limpiador lingual

Existen en el mercado diferentes modelos y tamaños de limpiadores linguales, lo ideal es pedir consejo a tu especialista para comprar aquel que más se ajuste a tus necesidades.

1- Saca a lengua

Este parece un paso muy obvio, pero también hay que saber como hacerlo para obtener los mejores resultados. Cuando saquemos la lengua debemos hacerlo de forma relajada sin ponerla en punta, ya que sino, debido a la tensión no se mostrará toda la superficie a limpiar.

2- Movimientos de Arriba a Abajo

Introduciremos la parte adecuada del limpiador lingual hasta la zona más interna de nuestra lengua (próxima a la campanilla). En esta parte, algunas personas afirman sentir náuseas, sin embargo, a medida que nos acostumbramos a utilizarlo cada vez podremos llegar más lejos.

3- Empieza por la parte central

Comenzaremos por la parte central de la lengua aplicando el movimiento anterior. Posteriormente repetiremos este mismo movimiento en los laterales.

4- Repite más de una vez

Todos nos habremos fijado en la pasta blanquecina que aparece en nuestra lengua al final del día, tras comer alimentos o por la mañana al levantarnos de la cama. Pues bien, podemos repetir el movimiento con el limpiador unas tres o cuatro veces (siempre sin hacernos daño), hasta su parcial desaparición.

5- No te olvides de enjuagarte

Una vez utilizado el limpiador lingual completa el proceso con agua. Haz lo mismo con la higiene de tu limpiador.

¿Es necesario utilizar el limpiador lingual tres veces al día?

No, de hecho no se recomienda ya que en la boca también contamos con flora y bacterias buenas que nos protegen frente a posibles ataques de patógenos.

Lo ideal es hacerlo una vez al día, por las mañanas coincidiendo con nuestro despertar.

¿Te ha quedado alguna duda? ¿Quieres utilizarlo pero no sabes como?

Ven a nuestras clínicas

 

 

 

Descubre porqué nunca debes irte a la cama sin cepillarte los dientes

cepillado nocturno

cepillado nocturno

Como profesionales de la salud bucal, siempre recomendamos a nuestros pacientes que se cepillen los dientes después de cada comida, sin embargo, sabemos que con el ritmo de vida actual no es nada fácil conseguirlo. En consecuencia,  nuestro objetivo debe ser hacerlo al menos dos veces al día, coincidiendo con el comienzo y final de la jornada siendo de muchísima importancia esta última. ¿Quieres saber porqué?

Sigue leyendo…

¿Porqué solemos olvidarnos del cepillado de dientes nocturno?

A ver si te suena esta historia…

«…Ya no recuerdas el número de horas que llevas despierto, para ahorrar tiempo has comido lo primero que te ha caído en las manos y la reunión de última hora de la tarde te ha dejado exhausto.

Con este panorama, que por desgracia suele repetirse muchos días de la semana, no ves la hora de llegar a tu casa, ponerte cómodo y entregarte a una buena cena seguida de una sesión de «sofing (dícese del término utilizado al ocupar impulsivamente sofás con motivos aparentes o cuando no hay nada más que hacer. También denominado deporte nacional)…»

Una vez cumplido tu sueño ¿qué es lo más probable que ocurra?

Pues que Morfeo te pille rendido en tu preciado sofá y ahí te quedes con suerte unas horas o en el peor de los casos hasta el día siguiente.

¿Consecuencia?

Nuestra salud bucodental se deteriora

Quizás puedas pensar que este es un ejemplo exagerado, pero estamos seguros que muchos lo habéis experimentado alguna vez, nosotros los primeros.

¿Porqué el cepillado nocturno es el más importante del día?

Porque durante las horas de sueño se reduce la producción de saliva, que como ya hemos explicado en otras ocasiones, ejerce de protectora de nuestra salud bucal, por lo que si hemos ingerido comida y no nos hemos cepillado los dientes, estaremos más desprotegidos frente al ataque de bacterias procedentes de los residuos que quedan en la boca.

Cuando nos cepillamos los dientes de noche, estamos eliminando los restos de comida y bebida que se han ido acumulando a lo largo del día, sobretodo en esas ocasiones que picamos entre horas y no nos lavamos los dientes después, o nos tomamos varios cafés con el daño que produce en el esmalte.

Estas bacterias no solo atacan al esmalte de los dientes, también lo hacen con las encías pudiendo producir inflamación o sangrado.

Si este hábito de falta de higiene se repite de forma cotidiana, la gingivitis o peor aún la periodontitis podrán ser la primera o segunda fase de esta enfermedad.

En este caso, nuestro consejo es que acudas al especialista de inmediato ya que la gingivitis se puede curar pero una vez llegado al punto de periodontitis lo único que podemos hacer es frenar su evolución.

¿Estás atento a las señales?

Por los mismos motivos relatados anteriormente, es decir, el estrés, el ritmo vertiginoso al va nuestra sociedad, etc, nos llegan algunos pacientes relatando sentir síntomas desde hace meses sin hacerles demasiado caso, tales como: molestias en las muelas o dientes, mayor sensibilidad dental, dolor de encías, etc.

Hagamos una prueba…

En medio de uno de estos días caóticos, reserva unos segundos para pasarte la lengua entre los dientes en la zona cercana a las encías. Seguramente encontrarás alguna partícula que se te ha quedado pegada difícil de identificar y eliminar.

¿Qué será? Pues lo más probable es que se trate de sarro, esa sustancia dura y amarilla que a veces detectas en tu espacio interdental.

RECUERDA:

  • Cepillarte los dientes al menos dos veces al día (una de ellas de noche)
  • Aunque te cueste Dios y ayuda, no te metas en la cama sin tu ritual de higiene bucal
  • A mayores utiliza un colutorio dos veces por semana que refuerce esta higiene
  • Incorpora el uso del hilo dental en el proceso de limpieza

¿Te ha quedado alguna duda?

Estaremos encantados de resolverla

¡Feliz tarde a todos!

 

 

 

 

 

¿Conoces la historia del cepillo de dientes?

 

El cepillo de dientes es considerado uno de los grandes inventos de la historia de la humanidad. Su simpleza y utilidad lo situó en el primer puesto de una encuesta realizada por el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachussets en la que se analizaba los utensilios más importantes creados por el hombre. Este pequeño objeto se impuso a competidores de la talla de los ordenadores y los coches.

Con el fin de otorgarle el protagonismo que se merece, en este artículo te proponemos un viaje a través de su historia. Después de leerlo seguro que nunca más te olvidarás de él.

Todo empezó…

… hace aproximadamente unos 3.000 años a.C.

Una de las primeras civilizaciones en cuidar su higiene bucal fue la egipcia. En aquella época limpiaban sus dientes usando pequeñas ramas con puntas desgastadas. Eran palitos masticables en los que no se utilizaba ningún abrasivo adicional. La pasta dentífrica llegaría un poco después. Hoy en día todavía existen tribus en África y Australia que usan objetos similares para limpiar la dentadura.

Unos cuantos siglos después, concretamente en el año 1.223, el maestro japonés Dogen Kigen dejó escrito haber visto a monjes chinos usar cepillos para lavar sus dientes hechos con pelo de cola de caballo y hueso de buey. Pero no sería hasta el 1498 cuando se patentó este invento.

Año 1498: se patenta el primer cepillo de dientes

El emperador chino Hongzhi patentó un modelo de cepillo formado por cerdas de puerco cosidas a mangos hechos de bambú o de hueso. La salud bucodental mejoró notablemente gracias a la dureza y resistencia del pelo que se extraía del cuello de los cerdos que vivían en climas fríos como el de Siberia.

El invento tardó algo más de un siglo en llegar a Europa.

En los primeros años del siglo XVII, los viajeros que regresaban a Europa desde China trajeron consigo este invento. Por aquel entonces eran pocos los que se ocupaban de su higiene dental y los que lo hacían decidieron sustituir las cerdas de jabalí por pelo de caballo. En la mayoría de los casos solo se usaba una pluma rígida de ave o mondadientes fabricados en plata o bronce.

1780: William Addis reinventa el cepillo.

Se cree que este empresario inglés fabricó un nuevo tipo de cepillo durante su estancia en la cárcel de Newgate. Addis agujereó un hueso que le había sobrado de la cena e introdujo en él unas cerdas conseguidas a través de los guardianes de la celda. Tras su liberación decidió comercializar el invento y fundó la compañía Addis. En la actualidad la empresa fabrica al año cerca de 70 millones de cepillos de dientes.

En el siglo XX se fabrican los primeros cepillos modernos

Aunque el invento se popularizó ya en el siglo XIX, este presentaba algunos inconvenientes, entre ellos su rápida contaminación por culpa de las bacterias y hongos microscópicos. Las cerdas se deterioraban en poco tiempo y si se esterilizaban en agua hirviendo estas acababan por perder su efectividad.

El nilon revoluciona la industria de los cepillos de dientes.

En el año 1937 el químico estadounidense Wallace H. Carothers creó el nilon, una fibra sintética resistente y flexible que permitió crear cepillos dentales más seguros para la higiene y que no se deformaban tan fácilmente. El primero de ellos se comercializó en el 1938 bajo el nombre de Dr. West’s Miracle Tuft Toothbrush.

A partir de ese momento los cepillos de dientes han evolucionado teniendo en cuenta las necesidades de los usuarios. En la década de los 50 empezaron a comercializarse con distintos grados de rigidez.

El primer cepillo eléctrico.

Lo inventó en el año 1954 el doctor Philippe-Guy Woog. En un principio fue creado para personas con limitaciones motoras o que usaban aparatos de ortodoncia. Pero en pocos años su uso se generalizó gracias a las ventajas que tenía con respecto a los cepillos manuales.

En 1987 se presentó el primer cepillo eléctrico para uso doméstico de acción rotatoria. A partir de entonces se han comercializado numerosos modelos de diferentes tipos, tamaños y grosor de cerdas.

En el mercado actual podemos encontrar cepillos iónicos (con los que no es necesario usar pastas de dientes), con nanomineral en la punta de las cerdas o que usan energía solar. Se acabaron pues las excusas para no lavarse los dientes.

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